Los días 11, 12 y 13 de febrero son fechas señaladas en el calendario, no sólo porque en esos días murieron el compositor alemán Richard Wagner y los filósofos Kant y René Descartes; o porque nacieron el presidente estadounidense Abraham Lincolh y el científico británico Charles Robert Darwin; sino también, porque hace 18 años durante esos días se debatió y se escribió el Manifiesto Ágil.

En el año 2001, en un resort entre las montañas de Utah (EE.UU), 17 reconocidos profesionales de la industria del software se reunían para debatir y buscar alternativas a los procesos de desarrollo de software tradicionales.

Como resultado de esta reunión, se redacto el famoso Manifiesto Ágil caracterizado principalmente por sus cuatro valores:

  • Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas.
  • Software que funcione sobre documentación exhaustiva
  • Colaboración con el cliente por encima de una negociación contractual.
  • Respuesta ante el cambio sobre seguimiento de un plan.

“Aunque los elementos de la derecha tiene valor, valoramos más los elementos de la izquierda”.

Firmantes del Manifiesto Ágil.

El manifiesto ágil ha supuesto un cambio transcendental no sólo en la forma de desarrollar software, sino también en la forma de entender, trabajar y organizarse en las empresas. Y desde ya hace tiempo, se han ido adoptando las ideas, valores  y principios del manifiesto ágil a otros ámbitos además del tecnológico.

Please follow and like us: